Un escenario de campaña desarrollado por Fantasy Flight Games y publicado en castellano por Devir Iberia.
Basado en un diseño de
Studio.st modificado por Orlak.
Online gracias a Bitacoras.com
Martes, 04 de julio de 2006
Un elfo emerge de entre los bosques para ver la en apariencia interminable estepa de la marca norte. Algunos bosquecillos y accidentes geográficos la salpican allí y allá pero no es nada comparado de frondoso Varedeen de donde él viene. Parece no gustarle lo que ve y sigue paralelo al camino que bordea el bosque.
Un norteño dejando atrás la enormes montañas camina pesadamente pero apresurado por la nieve que cubre el camino, parece no importarle el gélido viento que hostigaría a cualquier viajero. Con determinación se dirige al sur dejando a un lado el bosque del oeste y al otro los conocidos eriales dornitas.

Los finos ojos del Erunsil atisban a lo lejos lo que al principio es una sombra, y después se delata como unos caminantes que se dirigen en dirección contraria a la de él. Tras ocultarse los ve pasar desde la segura espesura del bosque, son una cadena de esclavos llevados por varios trasgos. Ojea a los desnutridos humanos y medianos que arrastran sus pies por el camino, y a pesar que nada llama su atención, su ávida curiosidad le hace seguirlos paralelamente por el bosque.
No mucho mas al norte, algo habitual en estas regiones, una hueste orcos acampa junto a una enorme roca que se alza a un lado de la carretera. Serán tantos como dedos de las manos, aunque parece que fueron mas, por que cargan con armas y armaduras de mas. Por sus heridas aun sin curar, su falta de orden y muestras de agotamiento es evidente que vienen de algún frente donde la lucha fue dura y tanto vencedor como vencido sufrieron grandes daños.
Obligados y sin muchos ánimos unos reclutas cruzan el camino para cortar leña de las ramas bajas del bosque mientras otros custodian ambos lados del camino. Un movimiento en la nieve alerta a uno de los centinelas, apenas dice unas palabras torpemente en la lengua del comercio dirigiéndose hacia el suelo, antes de caer tiñendo de rojo la nieve a su alrededor.
Donde antes estaba el vigía ahora se yergue un enorme dornita con un espadón en sus manos y una mirada de odio ante los sorprendidos rostros de los orcos. Pero son guerreros avezados, sin recibir ni una orden, todos actúan al unísono mas rápido que el humano. El centinela restante con su enorme vardach le asesta un duro golpe, mientras los demás ocupan posiciones, preparan sus jabalinas y avisan al resto del grupo.
El resto llega para ver caer al segundo guardia y como una lluvia de jabalinas impacta en varios sitios sobre el dornita. Animados por ello, tres emprenden la carga, solo dos llegan. Aunque son lo justo para empujar al dornita contra un árbol, herirlo de muerte, para que el líder lo interrogue antes de acabar con él.

El ruido de unas hachas cercenando el bosque no puede escapar a unos oídos elfos. Aunque cuando el joven Erunsil llega ese ruido ha cesado, el rugir de las espadas lo ha sustituido. Un humano muy herido es acosado por varios orcos, su final parece estar cerca por que el que parece superior se dirige hacia él alzando su enorme espada.
Un certera pero débil flecha golpea levemente la armadura del jefe. Eso es suficiente para que todos se pongan a cubierto, el líder parapetado por uno de sus reclutas imparte ordenes en su idioma. Una segunda flecha impacta sobre quien cubre al jefe, mientras el resto busca al oculto enemigo entre la follaje.
No tardan mucho en descubrir al único elfo que les había atacado, tratan de perseguirle pero no son rivales en el bosque y enseguida se dan la vuelta para descubrir que los otros dos orcos han dejado escapar al humano. Uno tiene disculpa esta muerto, el otro la tiene segundos después a menos del jefe.
El elfo vuelve sus pasos minutos después, los orcos se han ido, dejando tan solo los cadáveres a su paso. El humano a pesar de sus heridas busca vehementemente entre la nieve. Parece que ha perdido la mayoría de lo que llevaba y algo debía ser importante, probablemente sus raciones.
Se presentan como Camalus del clan Alord de la casa Sedrig y Ventor Farin de Veradeen, y apenas tienen tiempo para decir nada mas. Por que por el camino viene alguien mas…
Por: Izrador | Campaña | Comentarios (1) | Referencias (0)
Aún me duele el costado cuando recuerdo el golpe que nubló mi mente y me hizo perder los papeles. Sólo quería una muerte digna...pero encontré un propósito y un amigo.
Los Antiguos nos amparan...¡Neart, Grá agus Onóir!
[Fuerza,amor y honor]
Camalus de los Alord | 11-07-2006 00:15:39